Si estuviéramos viviendo la época de nuestros padres o abuelos no sería difícil generar una opinión al respecto, pero por obvias razones con el pasar del tiempo el hombre se ha venido sometiendo a comportamientos propios de su entorno, dejando de lado su rigidez ideológica y, orientando su diario vivir de acuerdo a  la brújula existencial.

Es así, que hay ausencia de ideas, propuestas y programas en torno a quienes aspiran a ganarse la voluntad popular, originando en un debate pírrico y simple, imponiéndose el candidato que más dinero logre hacer circular en su campaña, acudiendo a las prácticas más detestables de la sociedad hoy en día, -la compra de conciencias al mejor postor- desdibujando el verdadero sentido de los procesos electorales y por ende, la credibilidad de las instituciones democráticas.

Pero como de participar se trata, los ciudadanos tienen en cuenta muchos detalles prácticos a la hora de seleccionar su candidato, veamos algunos ejemplos:

1. Voto de amistad: Se tiene en cuenta únicamente porque se es amigo del candidato, ya sea de vieja data o, porque alguien se lo ha presentado.

2. Voto familiar: El candidato recibe el respaldo obedeciendo al parentesco que se tenga con él, ya sea un hermano, sobrino, tío, primo, papá, mamá, etc.

3. Voto tradicional: Así el candidato desde su posición no haya servido para nada, motiva al elector votar por él, únicamente porque ha sido su costumbre y le cuesta trabajo votar por otro diferente.

4. Voto por favor cumplido: Si el candidato ha logrado cumplir un ofrecimiento laboral o económico de tipo individual, logra la retribución del elector con su voto.

5. Voto por recomendación: Así sea un delito el tráfico de influencias, es de los mecanismos  más agradecidos con los que cuenta el candidato para que le retribuyan con el voto.

6. Voto académico: Es muy común en los políticos buscar cupos para el ingreso a la universidad e incluso una que otra beca, y es allí, donde son compensados por los estudiantes.

7. Voto por servicios: Existen políticos que subsidian con “recursos propios” el pago de los servicios públicos domiciliarios a sus electores más allegados y, estos le pagan el día de las elecciones con su voto.

8.  Voto por liderazgo: Hay quienes mantienen en las poblaciones y ciudades líderes que reciben una mensualidad para que le adiestren sus electores y, estos le retribuyen el día de elecciones con su voto.

9. Voto de confianza: Es aportado por  quien ha empeñado su palabra sin importar que el personaje le haya cumplido o no.

10. Voto por convicción: Ante la ausencia de ideas y falta de credibilidad en los partidos políticos, este voto es  muy escaso y lo aplican los mayores, quienes aún guardan admiración por el partido de su vida, asegurando  defender sus ideales hasta la muerte. Cabe igualmente anotar en esta clasificación el voto de opinión.

Sólo nos queda pensar por cuál de estas formas de elección optamos en procura de detener el acelerador de la corrupción y, así entonces devolverle la credibilidad a nuestros gobernantes e instituciones en procura de una buena salud para nuestra DEMOCRACIA, en nuestras manos está la solución.

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